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Claves para potenciar el rendimiento en los equipos
- 14 de agosto de 2025
- Publicado por: Enrique
- Categoría: Noticias
El IV Congreso Internacional sobre Fútbol, Innovación y Psicología, celebrado los días 9, 10 y 11 de julio en la capital gallega, reunió a profesionales de referencia en psicología deportiva, entrenadores/as y otros/as especialistas en alto rendimiento. Durante tres jornadas, el evento se consolidó como un espacio para debatir sobre innovación, ciencia aplicada y estrategias para optimizar el talento en el fútbol.
En este contexto, el equipo de investigación SportLab participó de manera destacada. Estela Arlegui, psicóloga deportiva del equipo, presentó dentro del simposio “Claves para el desarrollo psicológico del talento deportivo” su ponencia titulada “Claves para potenciar el rendimiento de los equipos”. El objetivo: explicar qué aspectos psicológicos son esenciales para que un equipo no solo compita, sino que alcance su máximo nivel.
Desde SportLab se defiende que el rendimiento de un equipo no depende únicamente de la preparación física, técnica o táctica, sino también de un entorno psicológico sólido, planificado y compartido por todos/as los/as integrantes del equipo. Trabajar de manera consciente en la construcción del grupo permite reducir conflictos, mejorar la convivencia y optimizar la respuesta colectiva en momentos de presión.
La ponencia giró en torno a un modelo que identifica tres grandes necesidades que deben ser cubiertas en cualquier equipo: seguridad, aceptación y sentido. Cada una de ellas se asocia a factores concretos que, cuando se desarrollan de manera equilibrada, crean el contexto ideal para la mejora del rendimiento.
1. Seguridad: organización interna, normas y acuerdos claros
La seguridad psicológica es la base para que los/as jugadores/as se sientan protegidos/as y sepan qué se espera de ellos/as. Esto comienza con una organización interna clara y estable, que incluye, entre otros, los siguientes puntos:
- Reglamento del club: Normas generales que regulan la convivencia, la disciplina y el comportamiento esperado dentro del club, que aportan estabilidad y previsibilidad.
- Normas específicas del equipo: Más allá del reglamento, es fundamental que el propio grupo establezca sus propias normas, consensuadas y comprendidas por todos, para el día a día, entrenamientos y partidos.
No basta con que existan normas; deben estar acordadas colectivamente para que sean asumidas con compromiso genuino y evitar resistencias o malentendidos.
Además, se remarcó la importancia de definir y consensuar el significado de palabras y conceptos fundamentales que conforman las normas del equipo, como la puntualidad o el respeto. Muchas veces, términos aparentemente evidentes pueden tener interpretaciones muy diferentes para cada jugador. Aclarar estas diferencias evita conflictos y fortalece la identidad grupal, que se desarrollará más tarde.
Por ejemplo, para un/a jugador/a “puntualidad” puede ser llegar al campo a la hora del entrenamiento sin estar preparado/a, mientras que para otro puede significar estar listo para iniciar la sesión. Al definirlo juntos/as, el equipo logra un marco común de referencia que fortalece la seguridad colectiva.
2. Aceptación: confianza, cohesión y comunicación
El segundo eje es la aceptación, que garantiza que cada miembro se sienta integrado/a y valorado/a. Para ello, el equipo debe trabajar tres elementos esenciales:
- Confianza: La confianza permite que los/as jugadores/as se sientan cómodos/as para asumir riesgos, cometer errores y aprender sin miedo a ser juzgados o sancionados. Esto genera un clima psicológico donde el equipo puede crecer y adaptarse sin que la presión externa deteriore las relaciones.
- Cohesión: Se entiende como la fuerza que mantiene unido al equipo, tanto en lo social, como en lo funcional. La cohesión se construye con experiencias compartidas, apoyo mutuo y reconocimiento del valor de cada miembro.
- Comunicación: Más allá de la transmisión de instrucciones técnicas, la comunicación es esencial para gestionar emociones, resolver conflictos y construir una cultura abierta y honesta. Una comunicación eficaz facilita que los/as jugadores expresen sus inquietudes y necesidades, y permite a entrenadores/as y staff responder de manera adecuada.
Estela destacó que la pretemporada es un periodo sensible para construir estas bases, mediante dinámicas específicas como convivencias fuera del entorno habitual y la creación del perfil de rendimiento, donde el equipo define qué características quiere representar, como intensidad, resiliencia o solidaridad.
3. Sentido: objetivos claros, compromiso e identidad compartida
El tercer pilar se refiere a que el equipo tenga un propósito claro que motive y dé sentido al esfuerzo diario. En él se integran:
- Establecimiento de objetivos: Es fundamental definir metas claras, específicas y alcanzables, tanto a nivel colectivo como individual. Estos objetivos deben ser elaborados con la participación de todos/as para favorecer el sentido de pertenencia y evitar que sean percibidos como imposiciones externas.
- Compromiso colectivo: Se busca que el grupo asuma acuerdos y responsabilidades de forma conjunta. Para ello, las dinámicas facilitan el diálogo y el consenso, haciendo que cada jugador/a se sienta parte activa del proyecto y no solo un/a ejecutor/a.
- Identidad de equipo: Define la esencia y la cultura del grupo. En las dinámicas grupales, el equipo reflexiona y acuerda quiénes quieren ser, qué valores les representan y cómo se comportarán en diferentes situaciones. Se clarifican términos que pueden quedar abstractos sin definición previa, como “disciplina” o “respeto”, para que tengan un significado común.
Cuando este sentido compartido está presente, los jugadores no solo entienden qué deben hacer, sino por qué lo hacen, lo que aumenta la motivación y la resiliencia ante las dificultades.
Un proceso vivo y dinámico
Por último, se destacó que, aunque el trabajo de estas fases se lleva mayoritariamente mediante acciones concretas en pretemporada, construir un equipo psicológico sólido es un proceso dinámico que no termina nunca. A lo largo de la temporada, el contexto cambia y es necesario reajustar las dinámicas, normas y objetivos para adaptarse a lesiones, cambios tácticos, resultados o presiones externas. Sin embargo, la base sólida establecida permite que el equipo enfrente estos desafíos con mayor estabilidad emocional y cohesión.
En conclusión, para SportLab, el desarrollo del talento no puede entenderse sin un trabajo psicológico constante y coordinado, que garantice un contexto grupal que potencie el rendimiento individual y colectivo.