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Trabajo psicológico en el cesa de voleibol 2025: acompañamiento integral a las selecciones de Castilla y León
- 28 de julio de 2025
- Publicado por: Enrique
- Categoría: Noticias
El Campeonato de España de Selecciones Autonómicas (CESA) de Voleibol se celebró en Asturias del 26 al 29 de junio de 2025. Una cita clave para el deporte base nacional, que reunió a las selecciones autonómicas en categorías infantil y cadete, masculinas y femeninas. En esta edición, Castilla y León compitió con sus cuatro equipos y apostó por un enfoque novedoso e integrador: la incorporación del acompañamiento psicológico como parte estructural del proceso de preparación y competición.
Acompañamiento psicológico en el CESA 2025: una apuesta por el desarrollo integral del deportista
La intervención fue desarrollada por Estela Arlegui, psicóloga deportiva del grupo de trabajo SportLab. Este grupo impulsa un modelo centrado en el/la deportista como persona, entendiendo que el rendimiento nace del equilibrio entre el desarrollo físico, técnico, emocional y mental. Desde esta perspectiva, se fomenta un acompañamiento que pone el foco en la conciencia, la responsabilidad, la gestión emocional y la calidad de las relaciones dentro del equipo.
En este modelo, el rendimiento no se mide exclusivamente por los resultados deportivos, sino también por la capacidad del/la deportista para crecer, aprender y afrontar los desafíos con madurez. El trabajo psicológico se convierte así en una herramienta que facilita entornos de desarrollo sostenibles y humanos.
Construir desde la persona: objetivos, compromisos e identidad de equipo.
El trabajo comenzó en la concentración previa al campeonato, que tuvo lugar en Venta de Baños (Palencia), días antes al inicio de la competición. Esta fase, breve pero crucial, fue el escenario para establecer las bases del funcionamiento grupal. Se inició un proceso de trabajo psicológico centrado en el desarrollo de la conciencia personal, la implicación y la conexión entre los y las integrantes de los diferentes equipos.
Durante estos días, se realizó una dinámica de grupo con cada uno de los equipos en las que, mediante el favorecimiento de la expresión emocional, la toma de conciencia y la escucha activa, se abordaron tres ejes clave: los objetivos personales y colectivos, los compromisos individuales dentro del equipo, y la identidad que como grupo querían construir.
Desde ahí, cada jugador/a elaboró uno o varios compromisos personales y grupales, pequeñas acciones que voluntariamente decidieron asumir para favorecer el buen funcionamiento del grupo. Lo valioso de este proceso es que los compromisos no se imponen desde fuera, sino que emergen desde dentro. Esto los hace sostenibles, auténticos y significativos. Es una forma de cultivar la responsabilidad personal, el liderazgo interno y la aportación consciente al equipo.
El trabajo con los objetivos no parte de metas externas como “quedar entre los cinco primeros”, sino de preguntas más profundas: “¿Para qué estás aquí?”, “¿Qué quieres dar y qué te gustaría llevarte de esta experiencia?”. Esta reflexión permite al/la deportista encontrar un sentido más personal y duradero a su participación, más allá de los resultados. Cuando hay claridad interna, hay más enfoque, más energía y más autonomía.
Desde ahí, cada jugador/a elaboró uno o varios compromisos personales y grupales, pequeñas acciones que voluntariamente decidieron asumir para favorecer el buen funcionamiento del grupo. Lo valioso de este proceso es que los compromisos no se imponen desde fuera, sino que emergen desde dentro. Esto los hace sostenibles, auténticos y significativos. Es una forma de cultivar la responsabilidad personal, el liderazgo interno y la aportación consciente al equipo.
El tercer pilar fue la identidad de equipo. Cada selección trabajó en definir cómo quería ser recordada, qué valores la representaban y qué tipo de energía quería generar dentro y fuera de la pista. Esta identidad, da sentido y cohesión al grupo. Un equipo con identidad no es solo un conjunto de personas que juega al voleibol, sino un colectivo con una forma propia de estar, sentir y competir.
Acompañamiento durante la competición
Durante los días de campeonato, la presencia psicológica se adaptó a las necesidades del momento. Estela estuvo presente en muchos de los partidos de las selecciones de Castilla y León, lo que permitió tener una visión directa del juego, de las emociones en pista, de los liderazgos y de los momentos críticos. Esta presencia activa facilitó un asesoramiento ajustado y realista tanto a los equipos como a los cuerpos técnicos.
Gracias a esa observación, se pudo intervenir de forma personalizada con cada grupo, ajustando los mensajes y el tipo de apoyo según el momento de la competición: antes de partidos decisivos, tras derrotas dolorosas, en momentos de tensión o de desgaste emocional… El acompañamiento no fue uniforme, sino sensible a las necesidades que iban surgiendo (a las emociones, los discursos internos, el nivel de energía de cada grupo…)
También se generaron espacios informales de conversación, tanto individuales como grupales, donde los y las deportistas pudieron expresar sus vivencias, compartir inquietudes o simplemente sentirse escuchados/as. La función del psicólogo/a en estos contextos no es la de dar soluciones, sino la de ofrecer una presencia serena, empática y profesional, que ayude a cada persona a encontrar sus propias respuestas.
Apoyo al cuerpo técnico
El acompañamiento no se limitó a los y las deportistas. Los cuerpos técnicos también recibieron apoyo no solo en la gestión emocional del grupo, sino también en aspectos como la comunicación, la toma de decisiones y la reflexión sobre momentos críticos de la competición.
En momentos de máxima exigencia, cuidar a entrenadores/as también es una forma de cuidar al equipo. Su bienestar emocional, su claridad comunicativa y su capacidad de gestión son clave para generar entornos seguros y eficaces. Las decisiones tácticas, por ejemplo, se ven potenciadas cuando se toman desde la calma, la claridad y el equilibrio interior.
Resultados deportivos
Desde el punto de vista competitivo, Castilla y León cerró su participación con los siguientes resultados: la selección cadete masculina alcanzó la 5.ª posición, la infantil femenina finalizó en 8.º lugar, la cadete femenina fue 11.ª y la infantil masculina acabó en la 13.ª posición.
Más allá de la clasificación, cada grupo vivió su proceso con compromiso, aprendizaje y crecimiento, acompañado desde una perspectiva humana y profesional. Se vivieron momentos de tensión, alegría, frustración y superación, que forman parte del camino formativo de estos/as deportistas.
Acompañar para crecer: una apuesta desde SportLab
Desde SportLab, se agradece a la Federación de Voleibol de Castilla y León la confianza para acompañar a la comunidad y sus selecciones en esta experiencia nacional. El grupo defiende la incorporación del/la psicólogo/a deportivo/a en contextos reales de competición como una herramienta clave para cuidar los procesos, atender las emociones y generar equipos más conectados y conscientes.
Entender que el rendimiento nace desde la persona implica asumir que no solo se compite con el cuerpo, sino también con la mente, con las emociones y con las relaciones. Cuando un/a deportista se siente visto/a, escuchado/a y comprendido/a, puede rendir desde un lugar más seguro y auténtico.
La intervención vivida en el CESA 2025 refuerza esta forma de trabajar. Desde SportLab se seguirá apostando por un modelo que pone a la persona en el centro del proceso deportivo, convencidos de que el presente y el futuro del deporte pasan por integrar lo físico, lo técnico, lo emocional y lo mental como partes inseparables de un mismo camino.